
Acapulco vivió su edad de esplendor entre los cincuenta y los setenta, siendo uno de los centros vacacionales mexicanos de más renombre internacional, a grado tal que llegó a frecuentarse por el jet set internacional con la misma asiduidad que la Riviera francesa.
Sin embargo, en los últimos cinco años Acapulco ha visto su renacer como destino de playa. La notable belleza de sus bahías y su mar del color azul profundo que caracteriza al Océano Pacífico atraen a oleadas de visitantes cada período vacacional.
Acapulco es un puerto privilegiado: cuenta con dos extensas bahías con ensenadas naturales, hermosos acantilados y una gran cantidad de playas que van desde las más tranquilas como la Condesa, Caleta, Hornos hasta las de mar salvaje propias para practicar surfing extremo como Pie de la Cuesta o Revolcadero.
Acapulco es un destino muy versátil, pues igual acuden familias en busca de descanso, grupos de jóvenes ansiosos de sol y diversión nocturna o se celebran convenciones y congresos empresariales. Cerca de Acapulco hay dos lagunas donde se llevan a cabo competiciones náuticas internacionales y donde también es posible pescar o realizar un tranquilo paseo.
Acapulco tiene una de las más importantes infraestructuras hoteleras, siendo posible encontrar hoteles muy económicos con buenos servicios hasta exclusivos resort spas de categoría gran turismo. Tiene notables vías de comunicación: un aeropuerto internacional, varias carreteras y un moderno puerto a donde llegan cruceros internacionales.
Foto: Oenvoyage