
Bérgamo es una pequeña ciudad de la Lombardía italiana, situada al pie de los pre-alpes, sus alrededores boscosos y la abundancia de sus fuentes de aguas termales la hacen muy visitada por quienes buscan el descanso y las terapias anti estrés. Buena parte de su turismo es alemán, visitantes que encuentran en este bello poblado, la tranquilidad y el relajamiento del ajetreo cotidiano.
Distante apenas dos horas en automóvil de Milán, una de las partes más interesantes de la ciudad de Bérgamo es su antigua ciudadela o Citta Alta como la conocen sus habitantes.
Conserva todo el sabor de la Edad Media, con una fuente rodeada de esfinges que lanzan chorros de agua y un empedrado donde grupos de palomas picotean tranquilamente, el visitante puede entrar a alguno de los cafetines que rodean la plazoleta y disfrutar de una brioche y un espresso o un capuccino.
Por una escalera de piedra se puede ascender al campanone desde donde se tiene una vista de la parte medieval de la ciudad, con hermosas casas adornadas con balcones de hierro. Al descender se puede entrar a la Iglesia de Santa María la Maggiore, donde se pueden observar pinturas del asombroso artista del Renacimiento, Lorenzo Lotto y tallas en madera espectaculares en el mobiliario de esta iglesia.
Tras la iglesia de Santa María la Maggiore está la Capella Cogglioni, construida por el rico condottiero Cogglioni en mármol de colores y que contiene sus restos y los de su hija. Se puede finalizar el recorrido descendiendo en el funicular que dejará al visitante en la parte baja de la ciudad, para gozar del ambiente del campo.
Foto: Wouter Van Doorn