
Visitar Teotihuacán, en el corazón de México, es una experiencia que reúne algunos de los aspectos más buscados por los grandes viajeros: aventura, senderismo, cultura y diversión.
Distante apenas una hora del centro de la Ciudad de México, llegar a Teotihuacán es muy fácil tanto en automóvil como en autobús, lo más recomendable es tomar una de las excursiones que parten diariamente desde los principales hoteles de la ciudad.
Esta majestuosa ciudadela cuenta con una de las cinco pirámides más grandes del mundo, se eleva en una extensa meseta de clima semidesértico.
El recorrido, obligadamente a pie por tratarse de una ciudadela histórica protegida, vuelve la visita un relajante paseo de senderismo en el que hay que subir y bajar, rodear espectaculares edificios donde se encuentran talladas serpientes ondulantes y caracolas parecen flotar en un río de aguas detenidas en el tiempo.
El ascenso de la llamada pirámide del sol es obligado para quien esté en condiciones y ánimo de hacerlo, desde sus alturas se tiene una de las vistas más espectaculares y bellas del conjunto arqueológico. Descendiendo la pirámide se cruza la ciudadela para entrar en dos de los palacios que aún quedan en pie del conjunto.
Junto a la pirámide del sol está el museo de sitio, con una enorme maqueta que ilustra la extensión que esta cultura ocupó en la geografía de la región. También hay un apacible jardín con mesas de madera y bancos donde se puede improvisar una merienda campestre. Hay tiendas y locales de souvenirs a ambos lados de la calzada de los muertos.
También se pueden visitar los tres museos que rodean el conjunto y terminar en el restaurante de la gruta, localizado a escasos metros de la zona arqueológica y situado majestuosamente dentro de una espectacular gruta natural que ya usaban los antiguos pobladores. El restaurante ofrece una gran variedad de comida mexicana y un vistoso espectáculo de danzas tradicionales y música de mariachi.
Foto: =xAv=






