
Los paisajes de Suiza, por más que no hayamos visitado el país, ya son conocidos, pues sus postales alpinas han recorrido todo el mundo de la mano de los más finos chocolates.
Dentro de sus paisajes alpinos encontraremos paisajes que, de contar con la posibilidad, lo elegiríamos para vivir el resto de los días. Y el mejor ejemplo de un paraíso terrenal es el lago Brienz.
Pese a que Suiza cuenta con una gran cantidad de lagos, el Brienz se ubica en el cantón de Berna, al norte de los Alpes. Sobre una de sus orillas se ha edificado un pueblo extraído de otra época y tan perdido en el tiempo que parece irreal.
El poblado de Brienz no se encuentra solo, porque en orillas más lejanas se encuentran otros pueblos como el Interlaken. El relieve del lago ofrece costas con playas pequeñas y grandes profundidades en sus aguas que, al estar en regiones alpinas, conservan temperaturas muy bajas.
Una buena jornada de vida al aire libre será ideal para pasar en el lago de Brienz. Podremos preparar algunos bocados, unos emparedados, bebidas y disfrutar de un excelente marco natural.
Los días de sol transforman a las aguas en espejos de color turquesa. A pocos minutos de allí, podremos trasladarnos hasta las Cataratas Giessbach, región donde reposan varias villas sobre el norte del lago y donde acuden gran cantidad de turistas en épocas de verano.
El Brienz es uno de los tantos lagos a visitar de Suiza, pero es el indicado para disfrutar de un día en contacto con la naturaleza, recorriendo las apacibles villas sobre las orillas y retratar las mejores fotos de un sitio único.
