
Hoy nos toca viajar al continente asiático, a visitar algunas de las atracciones más importantes de Katmandú, en el Nepal.
Exótico, deslumbrante y místico son los tres primeros adjetivos que podemos pensar a la hora de acercarnos a las diferentes estructuras, custodiadas por estatuas ancestrales, con arcadas decoradas con hermosos relieves, a poco de llegar sentiremos como miles de años de historia se preparan para mostrarnos sus logros.
Nuestra primera parada será el Swayambhunath, un antiguo complejo religioso situado en lo alto del Valle de Katmandú. Aún hoy en día, una pequeña comunidad de monjes viven en el ala noroeste del monasterio. En el área del Swayanbhunath encontraremos un templo Tibetano, varias fuentes y sitios de oración, un museo y una librería, por lo cuál un paseo nos llevará horas admirando las estatuas y los alrededores de una de las joyas de la arquitectura de Katmandú.
Principalmente, la iconografía utiliza en el complejo responde al Budismo Tibetano de Vajrayana, sin embargo en el monasterio conviven varias de las disciplinas budistas y los hinduistas también veneran el lugar.
Otra atracción imperdible en Katmandú es el Palacio Real y Museo Narayanhity, construido durante la dinastía Shah en el siglo XVIII y hogar de varias generaciones de monarcas nepaleses.
Cuando la nación se transformo en una república, el palacio pasó a ser un monumento histórico y a funcionar como museo, siendo uno de los lugares más visitados por el turismo internacional.
Aquí, en 2001, sucedió la terrible masacre de la familia real, cuando el príncipe Dipendra asesino a su madre y padre (reina Aiswarya y rey Birendra).
Los paseos por el palacio permiten descubrir la hermosura de la construcción y algunas de las salas más importantes del complejo, salvo el salón del trono y la corona, cerrados al público por cuestiones de seguridad.